NATI Y ELINGENIO DE QUEVEDO
Ayer me encontré con Nati,una compañera del taller de poesía.
Haciendo chanza de mi persistentecojera,me soltó el genial calambur de Francisco Quevedo.
Entre el clavel y la rosa,su majestad escoja#(...su majestad es coja)
Yo había oido algo sobre esta genial anécdota,y ella más conocedora de la historia que yo la explicó con detalle.
Al llegar a casa quise profundizar en la historia y enseguida consulté con internet que da una detallada información de este hecho que al parecer es histórico .No puedo sustraerme al deseo de transcribirla porque la anécdota es genial y da idea de la genialidad de su autor.
El estilo de francisco Quevedo es de sobras conocido.Su obra no puede entenderse separada de sus juegos de ingenio utilizando las palabras.Se cuenta una curiosa anecdota de su vida donde puso en practica un calambur,nada má y nada menos que con la reina de España.
Parece ser que el importante escritor se apostó una cena con un grupo de amigos por la que sería capaz de burlarse de Mariana de Austria sin que ella se diera cuenta.
Mariana era la segunda esposa de Felipe IV y según parece, padecía una cojera sobre la que no aceptaba ningún tipo de comentario.
Para llevar a cabo su burla compró dos ramos de flores, uno de claveles y otro de rosas rojas, se inclinó ante la reina y extendió los dos ramos diciendo:
-Entre el clavel y la rosa ,su majestad escoja#( ..su majestad es coja)
En vez de sufrir las graves consecuencias que podían traerle ofender a la soberana,el ingenio de Quevedo le proporcionó la gratitud de la reina por las flores y una cena.Curioso ¿verdad? .Quizás sea éste el calambur más famoso de nuestra historia. El propio Quevedo también tenía un problema en el pie que le obligaba a cojear levemente.
Se dice que esta anécdota llegó a oidos del rey quien, molesto, intentó"devolverle" a quevedo la jugada.Felipe IV le llamó en audiencia y le solicitó que le compusiera algún verso improvisado en el momento.El autor le pidió un tema o asunto sobre elque hacer el verso, diciéndole:
-Dadme pie Majestad.
El rey, aprovechando la frase, y con muy poca fortuna,le alargó la pierna al poeta, a lo que éste repondió:
-paréceme gran señor, que estando en esta postura,yo parezco el herrador y vos la cabalgadura.
Podria seguir pero lo dejo para consultas mas amplias para los curiosos en el tema "consultar al señorGOOGLE"
Pilar Giménez Diarte

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